La tapia de tierra: técnica constructiva y restauración sostenible

por | Última actualización el 31 Jan 2020 a las 10:51PM | Publicado el 27 Sep 2019 | La Rioja, Profesión, Técnicas | 1 Comentario

La tapia: técnica constructiva, restauración y puesta en valor: prueba del churro

Hace apenas unas horas ha finalizado uno de los cursos más interesantes a los que hemos asistido nunca. Su título es La tapia: técnica constructiva, restauración y puesta en valor de la construccion sostenible y ha sido organizado, al igual que otros cursos de los cuales hablamos en nuestro blog, por el Ministerio de Cultura, el IPCE Instituto de Patrimonio Cultura de España y la Escuela de Patrimonio Histórico de Nájera entre los días 23 y 27 de septiembre de 2019.

Nos hemos pasado 5 días enteros encerrados en las aulas y zonas de trabajo que la escuela tiene dentro del precioso Monasterio de Santa María la Real de Nájera escuchando, aprendiendo, dibujando, debatiendo y -lo más importante- trabajando con las manos la tierra, la arena, la cal y las herramientas que se han puesto a nuestra disposición para las prácticas sobre tapia. 

Como se puede ver en el índice, esta vez no vamos a organizar este artículo a modo de diario, día a día, jornada a jornada, sino a partir de los diferentes temas tratados y -especialmente- por las prácticas realizadas, que han sido muchas y variadas.

Lo hacemos así porque el orden de ejecución de los diferentes cajones, tapias, reparaciones y revestimientos ha tenido un sentido y ha sido un factor importante. Sabemos que pese a tener 5 días completos no es nada fácil organizar un taller en el que el fraguado de las cales y el secado de la tierra son procesos que no se pueden ni virtualizar ni acelerar.

Profesores del taller

Este curso ha sido organizado y coordinado por el profesor Fermín Font Mezquita, un nombre que nosotros personalemente conocemos desde hace ya unos cuantos años, desde que descubrimos su interesantísimo blog. Aquello culminó en una serie de citas a sus interesantes trabajos y obras ejecutadas en tierra; sin embargo después continuó el leer con detenimiento sus artículos, conseguir un ejemplar de su libro Arquitecturas de tapia, el hecho de coincidir con él en otro taller en Sevilla organizado por el IAPH Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico o el hacerle una consulta para el concurso de las obras de restauración de la Alcazaba de Guadix.

Fermín Font ha sido quien se ha encargado también de las principales ponencias y de organizar las actividades de taller, de suministrar uno de los tapiales y de ejecutar y mostrarnos las técnicas de montaje, compactación y estabilización de las tapias de tierra sobre las que hemos trabajado.

Otros ponentes del curso fueron Gabriel Barbeta y Solá, arquitecto y profesor de la Universitat de Girona, y José María Sastre, arquitecto técnico y coordinador de la red Arqui-terra. El primero de ellos hizo dos intervenciones muy interesantes, teóricas y ambiciosas, mostrándonos trabajos de investigación y obras realizadas en tierra. Éstas, dejando a un lado la crítica arquitectónica, siempre son de alabar por su escasez y la dificultad de ser encontradas.

No compartimos la visión del profesor Barbeta acerca de la industrialización. Si se postula que artesanía es equivalente a limitación e industrialización es el equivalente a expansión, no es creible la defensa de que los procesos artesanales y las actividades industriales pueden convivir en un equilibrio sano y estable. La industria ha hecho desaparecer la artesanía, devorándola sin piedad.

No nos importa si esto se ha producido por una total ausencia de moral, una falta absoluta de previsión o por una simple consecuencia evolutiva. Lo real y verdadero es que ha sucedido, y que en el siglo XXI el desarrollo industrial y económico sin control y el capitalismo han anulado y extinguido lo artesano, lo manual, lo autóctono y lo distinto.

El segundo -José María Sastre- nos proporcionó unos cuantos ejemplos de obras ejecutadas con tapia y otras estructuras de tierra, tradicionales y contemporáneas, en España y en otras zonas del planeta. Nos habló de las normativas y reglamentos que intentan -sin demasiado éxito- ser reguladoras de la tapia y de otras construcciones con tierra y nos proporcionó una serie de listas, páginas web, foros y asociaciones que se dedican a difundir y a compartir el mundo de la arquitectura de tierra y de la construcción tradicional. De entre todas ellas destacamos: www.elistas.net/listas/arqui-terra

Una de las intervenciones más interesantes corrió a cargo de Manuel Gil Ortiz, Director del Museo de la Cal de Morón y alguien bastante importante para nosotros ya que algunos de los conocimientos adquiridos recientemente y ciertos valores que a los actualmente acudimos, vienen de su mano. No sólo nos recordó los principales pasos del proceso de transformación y obtención de la cal aérea artesanal, algo que nunca tiene fin y en lo que siempre descubrimos cosas nuevas.

También nos explicó la experiencia en Turkana que tuvieron algunos caleros de Morón de la Frontera, dentro de ese proyecto tan interesante de producir cal en hornos locales con técnicas árabes -parecidas a las empleadas acualmente- en aquella localidad keniata.

Los últimos días del curso contamos con la presencia de la restauradora

Los dos últimos días del curso contamos con la presencia de Jon Santibáñez Gutiérrez, cofundador de la empresa Obras con calma – Adobera del Norte en Tierra de Campos.

Programa

En la página web del IPCE Instituto de Patrimonio Cultural Español, concretamente aquella en la que se muestran los diferentes cursos, talleres y seminarios llevados a cabo en el año 2019, no está enlazado el pdf del programa de este curso sobre La tapia: técnica constructiva, restauración y puesta en valor de la construccion sostenible.

En este enlace propio se puede consultar el archivo pdf con toda la información sobre lo que hicimos -y lo que no- en el curso.

Tapia de tierra estabilizada

En todas las tapias, pruebas y reconstrucciones que hemos llegado a realizar hemos usado tierra estabilizada con cal hidráulica artesanal no natural de Morón de la Frontera. Aunque en el pasado la tierra en el tapial se ha utilizado siempre cruda, la adicción de un porcentaje concreto de cal en la masa seca de antes de ser mezclada con agua proporciona unas cualidades muy superiores en cuanto a la resistencia y la durabilidad de los muros.

 

Tapia calicostrada

Comenzamos la parte práctica de este taller realizando una serie de pruebas básicas sobre la tierras y las gravas que íbamos a usar: selección de grava, limpieza de áridos gruesos, selección de tierras y finos que nos pudiesen servir para pigmentar y entonar posteriormente, tamices y pruebas de decantación. Planteamos unas dosificaciones de morteros y costras, y también realizamos un replanteo de los cajones, así como un montaje previo de los encofrados del zócalo.

Una de las cosas más interesantes del curso ha sido que una de las dos tapias la hemos levantado contra el muro levantado en el año 2017 durante el primero de los talleres que se llevaron a cabo con esta temática. Para ello, lo primero de todo fue consruir un zócalo de hormigón de cal hidráulica con mampostería, ladrillo y cascotes sobre el que asentar el tapial, las agujas y los costeros, sobre los cuales levantar un tramo de tapia de tierra estabilizada.

Con la tierra bien mezclada y humedecida hemos ido montando diferentes tongadas de costra de morterlo de cal hidráulica muy seco y tierra compactada manualmente con pisón de madera. Del máximo interés ha sido el replanteo de la posición de las diferentes agujas sobre el zócalo de hormigón, de modo que las piezas de madera troncocónicas que hay que colocar dentro de la masa deben servir para la introducción de las barras de la primera tapiada.

En nuestro caso el número de tapiadas fue tan sólo de una hasta enrasar casi con el trozo de muro de tapia de tierra antiguo, ya que no disponíamos de mucho tiempo, realizamos otro tapial más, un montón de pruebas con morteros, revocos de tierra variados y, además de todo ello, las clases teóricas. Las fotos siguientes dan una idea del proceso: 

Esta tapia se ha ido estabilizando con cal hidráulica artesanal a lo largo de todo el proceso. En la mezcla seca se ha añadido una proporción concreta antes de la humectación, pero también se ha ido secando la superficie superior de cada tongada con espolvoreados frecuentes. Debido a que este tapial tiene 60cm. de espesor la cantidad de tierra que hemos utilizado ha sido elevada y el tiempo empleado en su compactación progresiva nos ha llevado a terminarlo casi el último día del curso.

En este caso, todas las tongadas de este tapial han sido rectas y planas, es decir, completas de lado a lado del cajón. Esto ha sido posible gracias a que uno de los extremos del mismo lo ha estado conformando en todo momento el anterior muro. Durante los diferentes apisonados de la tapia fuimos introduciendo elementos como tierras con diferentes coloraciones, ladrillos de tejar, poliestireno extruido o mortero con dosificaciones distintas, todo con el objetivo de probar diferentes técnicas sobre una misma base de tierra estabilizada.

Cuando la penúltima tongada estuvo preparada, tuvimos que subirnos sobre la propia tapia para poder apisonar con suficiente fuerza y conseguir ese característico «tap, tap, tap» seco, duro, sordo. Con un leve picado del muro anterior para garantizar el agarre de la costra superior, hemos rematado la superficie de la última tongada de tierra con un rehenchido de mortero de cal hidráulica y una hilada de ladrillo de tejar enrasada con el tablero. Incluso se ha conseguidodar continuidad a la torta de mortero bastardo del muro antiguo para la colocación de un doble pendienteado con ladrillo de tejar colocado a soga con un rejuntado muy apretado y una hilada de teja árabe como remate de cumbrera.

En la imagen siguiente se puede ver cada una de las zonas de trabajo y de pruebas que hemos mencionado: el zócalo inferior con los mampuestos colocados contra el encofrado, las primeras tongadas con una costra compacta y enriquecida, las siguientes costras con más irregularidades y heterogeneidad en cuanto a dosificación y tonos -muchos queríamos participar- y con las esquinas reforzadas con ladrillo, como dicta la tradición de la tapia valenciana.

En la parte intermedia se puede observar la huella hendida del poliestireno extruido enmarcada entre dos hiladas de ladrillo que hemos podido incluso dar la vuelta por la esquina de la tapia. También se puede apreciar como algo de cal hidráulica cayó por descuido sobre la costra de mortero y ha quedado a la vista con un color blanco muy marcado.

Pese a que el zócalo nunca llegó a fraguar del todo y por ello tuvimos que apisonar con mucho cuidado -especialmente en los bordes-, obtuvimos un resultado magnífico. Una tapia completamente protegida por su calicostrado de mortero de cal hidráulica, así como aislada de la humedad y de la lluvia por el zócalo y por las piezas de ladrillo y las tejas de su remate superior respectivamente.

Tapia con brencas de yeso

Con una cimentación de base similar, montando un encofrado de madera y rellenándolo de mampuesto, ladrillo, cascotes, arena y cal hidráulica, iniciamos también la construcción de un segundo tapial de menores dimensiones, aunque no de menor interés. Pese a que a poca distancia se alzaba un antiguo muro también del curso de 2017, esta vez no lo hemos adosado pues el estado de deterioro de aquel era excesivo y finalmente lo hemos tenido que derribar.

En este caso solamente revestimos con mortero de cal uno de los laterales. En el lado interno hemos dejado la tierra compactada desnuda para poder observar la diferencia una vez que el muro perdiese agua y cogiera tono.

Una peculiaridad de este tapial es que al montarlo exento, no hemos podido apoyarlo en ningún otro elemento, como el ejemplo anterior. Las tongadas, por tanto, no han podido ser horizontales, sino que hemos tenido que hacer la compactación con la típica forma en cuña y mover los costales y la frontera de un extremo al opuesto. Esta operación es sencilla siempre y cuando el replanteo de las agujas se haga correctamente y las distancias coincidan con el módulo del cajón.

Como puede verse en las fotos anteriores, no tuvimos tiempo de montar un muro de mayor altura, nos quedamos en unos 75cm que es la anchura de los costales de este tapial. Sin embargo, sí pudimos disfrutar del aspecto de la costra aún blanda al dar la vuelta al cajón.

La parte verdaderamente interesante de este muro es la brenca de yeso con la que hemos cerrado el lateral del mismo. Una pasta muy densa de yeso, cal, arena y agua que permite moldear la forma curva del borde inferior. Necesitamos este borde curvo para que la brenca aguante de la mejor manera los impactos del pisón cuando éste se aproxime a los extremos del cajón, y con el yeso conseguimos un fraguado rápido tras el que pudimos rellenar y compactar casi inmediatamente.

La problemática de este tapial ha sido su tamaño. Al ser tan corto, hemos tenido que montar las agujas unas muy cerca de las otras y no nos ha sido fácil realizar una compactación cómoda. Las agujas superiores -las de madera- impiden manejar los pisones con comodidad y en ocasiones hubo que aflojar las cuñas, girarlas e irlas apartando para poder acceder a toda la superficie.

Finalmente este tapial lo hemos terminado con una variedad de materiales y eso es algo que se puede ver muy bien en la fotografía anterior. Por un lado la costra de mortero de cal hidráulica que ha envuelto la primera cuña por su parte superior; a continuación la tierra compactada que hemos protegido con unos ladrillos de tejar colocados a soga y en el extremo opuesto, el borde de la brenca de yeso. 

Restauración de tapiales y costras

En otros cursos y talleres a los que hemos asistido con la tapia y la tierra como temas base hemos relizado construcción de adobes, BTC, tapias o morteros, pero éste ha sido el primero en el que hemos llevado a cabo prácticas de restauración y recuperación de masa y costras de tapiales.

La restauración de tapia ha venido de la mano de Lucía Perete Llopis que nos ha mostrado las técnicas básicas de consolidación de masas, costras, zonas deterioradas y pérdidas de las tapias, así como los materiales y las herramientas necesarias para ello.

Construir muros con tapial de tierra no es frecuente en obra pública. Salvo en obras de restauración de edificios y murallas medievales de tradición musulmana en los que es necesario reconstruir sectores completos, lo normal -y pese a todo, muy poco habitual- es encontrar esfuerzos dirigidos a la restauración y consolidación. Nos hemos encontrado este tipo de intervenciones en obras en castillos como los de Jarque o Monreal de Ariza, en murallas como las de Toledo, la Alhambra de Granada, o su  cercano barrio del Albaicín, en grandes alcazabas hispanomusulmanas como la de Guadix o Badajoz.

En este curso hemos podido aprender a realizar cosidos en masa, inyecciones con varillas, refuerzos con mallas, rellenos de grietas, consolidación de costras, preparación de morteros y lechadas, montaje de morteros de sacrificio y aplicación manual de costra nueva.

Esta parte ha sido sin duda la más interesante de todo el curso, no es de extrañar que en un momento dado tuviesemos a todos los restauradores y profesionales de la albañilería rodeando el viejo tapial de 2017 -bastante deteriorado a causa del riguroso clima riojano- que nos ha servido para realizar todos estos trabajos de consolidación, refuerzo y restauración. El tapial pequeño que finalmente fue derribado solamente nos sirvió para las prácticas con mallas de refuerzo.

Tipos de tierras de la Península Ibérica

Tuvimos la oportunidad de tocar, humedecer, desmenuzar y oler diferentes tipos de tierras que pusieron a nuestra disposición. Todas ellas las pudimos comparar con la tierra que habíamos estado usando para las tapias en los días anteriores, una tierra no demasiado arcillosa de las cercanías de Nájera, que no era excesivamente apropiada para la compactación como ya hemos dicho, pero hubiese sido un mal material para la masa de los revocos.

Las dos primeras tierras venían de Amayuelas de Arriba, algo lógico, puesto que es en ese pequeño pueblecito palentino donde vive y trabaja Jon Santibáñez. Una de ellas era de un rojo muy suave y blanquecina la segunda tirando a un tono cremoso, con menos terrones y gruesos que la primera pero de tacto parecido. La tercera muestra era una curiosa tierra de aspecto anaranjado, con no demasiados terrones pero sí con muchas piedras. Provenía de la localidad de Caleruega, en la provincia de Burgos, de la parte cercana al Río Lobos.

Sorprendentemente había otra tierra proveniente de Ciudad Real, de la zona de Tomelloso, La Solana o quizás Ruidera. Era la más rojiza de todas, de color vino, con muchos terrones de buen tamaño y resultó ser la más arcillosa y la más plástica. Por último, una tierra de Zamora, del área al norte de la localidad de Toro, muy blanca, muy fina, que apenas se apelmazaba y que fue la que finalmente utilizamos junto con otros elementos para los revocos y costras sobre las tapias y los muros.

La prueba del churro

Esta es una de las pruebas más personales, empíricas y subjetivas que hemos visto nunca; y sin embargo es absolutamente fundamental para establecer las características de una tierra antes de su utilización en una tapia de tierra o en cualquier elemento constructivo. Consiste en el amasado con agua hasta su saturación y la creación de un cilindro de diámetro constante -entre 3 y 4 cm.- y de la mayor longitud que seamos capaces. Al deslizar estos churros más allá del borde de la mesa de trabajo, estos se doblarán, deformarán, agrietarán y finalmente se romperán cuando alcancemos su límite plástico.

La media de las longitudes de estos fragmentos nos puede proporcionar valiosísima información sobre el futuro comportamiento de cada tipo de tierra en función de la aplicación para la que queramos usarla. En la foto que encabeza el texto mostramos los distintos churros y las diferentes longitudes que alcanzaron cada uno de los tipos de tierra descritos.

De izquierda a derecha: la de Zamora, la blanca de Amayuelas, la roja, la propia de Nájera, la de Caleruega y finalmente la de Ciudad Real. Ordenadas de menor a mayor plasticidad, de menor a mayor longitud de churro.

Al terminar y ver las grandes diferencias, también hicimos unas pequeñas probetas con las tierras de los extremos en cuanto a plasticidad con el fin de ver su retracción durante el secado. En la foto de la derecha se puede ver claramente la diferencia entre la tierra de Zamora (blanca) y la de Ciudad Real (oscura).

Conclusiones

En 2017 tuvimos la suerte de asistir al Curso-taller la arquitectura de tapial: técnica constructiva tradicional y su restauración (3ª edición), con una temática muy similar a la de éste, pero con una gran diferencia. Su duración fue de 2 días tan sólo ya que la mayor parte del tercer día la tuvimos que emplear en resguardarnos de la fuerte lluvia y en desmontar las tapias levantadas. Sin embargo, pudimos gozar de una increible visita e irrepetible clase magistral sobre los materiales, la patología y los criterios de restauración de la Muralla de Sevilla.

Una de las principales razones por las que solicitamos plaza al IPCE Instituto de Patrimonio Cultural Español en este taller fue precisamente esa: la rapidez con la que se dieron algunos de los temas tratados debido a la falta de tiempo. Sin embargo, pese a que este taller de Nájera ha tenido mayor ambición, duración y profundidad, la predisposición y actitud de nuestros compañeros de Sevilla nos gustó más, fue un grupo bastante más participativo y divertido.

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La tapia de tierra: técnica constructiva y restauración sostenible
La tapia de tierra: técnica constructiva y restauración sostenible
Escrita por: https://plus.google.com/+sobredos
Fecha de publicación: 09/27/2019
La tapia de tierra: técnica constructiva y restauración sostenible; Destinatarios: arquitectos, arquitectos técnicos, restauradores, historiadores de la arquitectura, albañiles, estudiantes de cualquiera de estas disciplinas, y personas interesadas por la construcción sostenible. Coordinación: Fermín Font Mezquita, Arquitecto técnico, experto en arquitecturas de tapia, con la colaboración del Museo de la Cal de Morón; Impartido por: Fermín Font Mezquita, Manuel Gil Ortiz, Gabriel Barbeta i Solà, José María Sastre Martín, Lucia Perete Llopis y Jon Santibáñez Gutiérrez; Fechas del curso: del 23 al 27 de septiembre de 2019; Sede del curso: Escuela de Patrimonio Histórico de Nájera. Plaza Santa María s/n 26300 Nájera, La Rioja. Plazo de inscripción: hasta el 12 de septiembre de 2019. Promovido por: IPCE Instituto de Patrimonio Cultural de España – Ministerio de Cultura y Deporte.
5 / 5 estrellas

1 Comentario

  1. Paco Pérez

    Me ha gustado mucho todo el proceso de ejecución del tapial pero no termino de entender cómo se puede restaurar la tierra. Me puedo imaginar restaurar piedra, ladrillo, mortero, yesos, tejas, hierro… cosas duras, pero ¿tierra?

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